Vacío
Quiero y no puedo. No hablo, no pienso, no sueño, no imagino, no creo nada de nada. Ausencia de visión, maldecida ausencia que me aprieta y me ahoga hasta caer en el desquizio. No hay palabras ni sonidos ni imágenes delirantes con las que soñar. Retocar intensidades, afinar la cuerda que nunca sonará bien, teclear frente a una pantalla. En blanco, pasmada, sin nada que expresar.
Descubres nuevos lugares. Lugares dónde el aspirar y el suspirar adquieren la maxima importancia. Pero siempre vuelves, vuelves y caes, como tantas veces, en la estupida y amarga existencia de aquello que siempre te acompañó.
"...Frente al sin sentido de la vida, este estar colgado de un fino hilo constantemente, sólo nos queda perder la cabeza, dejar de pensar, de racionalizar, para volvernos completamente locAs. O quizás, mejor, intentar alcanzar ese punto medio, ese supuesto equilibrio de tan difícil acceso, entre aquello que nos enseñaron y aquello que debemos rechazar. Rozar este punto intermedio para sentir de nuevo como el hilo se va haciendo cada vez más fino y caer, volver a caer, como tantas veces, para darse cuenta de nuevo del sin sentido de todo lo hacemos, pensamos, sentimos, obedecemos y rechazamos..."
Descubres nuevos lugares. Lugares dónde el aspirar y el suspirar adquieren la maxima importancia. Pero siempre vuelves, vuelves y caes, como tantas veces, en la estupida y amarga existencia de aquello que siempre te acompañó.
"...Frente al sin sentido de la vida, este estar colgado de un fino hilo constantemente, sólo nos queda perder la cabeza, dejar de pensar, de racionalizar, para volvernos completamente locAs. O quizás, mejor, intentar alcanzar ese punto medio, ese supuesto equilibrio de tan difícil acceso, entre aquello que nos enseñaron y aquello que debemos rechazar. Rozar este punto intermedio para sentir de nuevo como el hilo se va haciendo cada vez más fino y caer, volver a caer, como tantas veces, para darse cuenta de nuevo del sin sentido de todo lo hacemos, pensamos, sentimos, obedecemos y rechazamos..."
Siempre tenemos algo que contar, aunque sea una hoja en blanco la que nos haga ver todo lo que no sabemos ver. Y ese mirar es lo que te ha hecho contar todo lo que tienes dentro sin ni tan siquiera saber que ahí estaba, amarrado a tí como un sonido sordo de una guitarra, como un teclado sin letras que se convierte en ti en cada paso que das en falso...
ResponderEliminarMira hacia a lo lejos y busca, entre todos aquellos espejos que reflejan tu rostro, aquel en el que siempre sales guapa.
Un abrazo enorme
Jag